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La AR debe ser evaluada por un reumatólogo, el médico especialista con la preparación
y la experiencia adecuadas para diagnosticarla y tratarla correctamente. Su diagnóstico puede ser difícil
porque los síntomas clínicos no son exclusivos de ella y se dan también en otras artropatías inflamatorias.
El diagnóstico se basa en los síntomas, la anamnesis, la exploración física, la radiografía y el análisis
de sangre. Los cuatro elementos más importantes del proceso de diagnóstico
son: - la anamnesis
- la exploración clínica
- el
análisis de sangre
- la radiografía
Los
criterios de clasificación de la AR del American College of Rheumatology 1987 son directrices
para el
diagnóstico de la AR. - Rigidez matutina (en las articulaciones
y en torno a ellas, que dura al menos una hora antes de la mejoría máxima).
- Artritis
de tres o más áreas articulares: Al menos tres áreas articulares han presentado simultáneamente tumefacción
de los tejidos blandos o presencia de líquido (no sólo osteofitos) observada por un médico. Las 14 áreas
posibles son las articulaciones interfalángicas proximales (IFP), las articulaciones metacarpofalángicas
(MCF), las muñecas, los codos, las rodillas, los tobillos y las articulaciones metatarsofalángicas (MTF)
de ambos lados.
- Artritis de las articulaciones de las manos: Al menos un área
inflamada (según se ha definido anteriormente) en una articulación de la muñeca, MCF o IFP.
- Artritis
simétrica: Afectación simultánea de las mismas áreas articulares (según se han definido en el punto
2) en ambos lados del cuerpo (se acepta una afectación bilateral de las IFP, las MCF o las MTF aunque
no sea absolutamente simétrica)
- Nódulos reumatoideos: Nódulos subcutáneos sobre
prominencias óseas o superficies extensoras, o en regiones yuxtaarticulares, observados por un médico
- Factor
reumatoide en suero: Detección de concentraciones anormales de factor reumatoide en suero por cualquier
método con el que el resultado haya sido positivo en < 5% de los sujetos controles normales
- Alteraciones
radiológicas: Alteraciones radiológicas típicas de la artritis reumatoide en las radiografías posteroanteriores
de la mano y la muñeca, que deben incluir erosiones o descalcificación ósea inequívoca localizadas en
las articulaciones afectadas o más acentuadas en su proximidad (las alteraciones artrósicas por sí solas
no cumplen este criterio)
Se diagnostica
artritis reumatoide si se cumplen al menos cuatro de los siete criterios y los criterios 1 a 4 han estado
presentes durante al menos seis semanas. Análisis
de sangre: Los análisis de sangre ayudan a diagnosticar la AR y a vigilar la evolución
de la enfermedad. Pueden consistir en las determinaciones siguientes: Diagnóstico
radiológico La radiografía simple es la prueba de referencia para evaluar la magnitud
de las alteraciones anatómicas en la AR. En las primeras fases de la enfermedad, las radiografías de
las articulaciones de las manos se caracterizan por tumefacción de los tejidos blandos y osteoporosis
yuxtaarticular de grado leve. Por lo general, una vez iniciada la enfermedad, las erosiones óseas tardan
varios meses en hacerse visibles, salvo que se utilicen técnicas especializadas como la radiografía
microfocal.
En los últimos diez
años, la ecografía ha ido ganando adeptos para estudiar las lesiones de las articulaciones, los tendones
y las bolsas sinoviales en la AR. Puede mejorar la evaluación clínica temprana y el seguimiento de los
pacientes, ya que muestra detalles como el engrosamiento de la membrana sinovial incluso en las articulaciones
de los dedos de las manos. Otras técnicas de diagnóstico por la imagen, como la resonancia magnética
nuclear, la tomografía computadorizada o la gammagrafía, pueden aportar información útil sobre las características
y la magnitud de las lesiones anatómicas en algunos enfermos de AR. |
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